El valor de detenerse en Navidad
No es solo una fecha en el calendario, es mucho más, es una tradición que nos ofrece el permiso universal para detenernos, respirar y recordar que la vida más rica es aquella que se mide en momentos, no en minutos. Tomémonos esa pausa, encendamos nuestra propia luz, y regresemos al nuevo año no solo descansado, sino renovado en propósito.
El espíritu navideño nos recuerda la importancia de mirar más allá de nuestro círculo, de practicar la generosidad y la empatía con quienes más lo necesitan. Dar no solo regalos, sino tiempo, atención y afecto, siendo esto último el verdadero regalo que permanecerá grabado en nuestros recuerdos y en el corazón de quienes lo reciben.
¡FELIZ NAVIDAD!











